Aprende a podar cipreses para un crecimiento óptimo

Podar correctamente un ciprés ayuda a mantener su forma, controlar su crecimiento y eliminar ramas secas o dañadas. Sin embargo, no todos los cipreses se podan igual ni es conveniente realizar cortes profundos sin tener en cuenta cómo está creciendo la planta.

Por nuestra experiencia con los cipreses, una buena poda debe ser selectiva y efectiva: observar la estructura de la planta, trabajar rama a rama y cortar donde todavía existe capacidad de brotación. Una poda excesivamente superficial puede no conseguir el efecto buscado, pero entrar demasiado en madera vieja puede dejar zonas que ya no vuelvan a cubrirse.

La poda también influye en el posterior crecimiento de los cipreses, por lo que conviene adaptar cada intervención al estado y desarrollo de la planta.

¿Cómo podar los cipreses?

La poda debe adaptarse al tamaño, estructura y variedad de ciprés. No se trata de cortar mucha vegetación, sino de elegir correctamente las ramas y la profundidad de cada corte.

Una referencia práctica es observar la madera antes de cortar. Las zonas donde existen brotes jóvenes y movimiento vegetativo tienen mayor capacidad de respuesta. Cuando llegamos a madera muy endurecida, lisa y prácticamente sin brotación, estamos entrando en una zona en la que resulta mucho más difícil recuperar posteriormente el follaje.

Por eso es preferible trabajar rama a rama, realizando un corte selectivo y suficientemente efectivo.

Para este trabajo resultan útiles unas tijeras manuales bien afiladas, con puntas suficientemente largas y una apertura que permita introducirlas entre el follaje y seleccionar la rama que queremos cortar. En ejemplares grandes pueden utilizarse tijeras de poda a dos manos y, para ramas de mayor grosor, herramientas eléctricas adecuadas.

También es importante mantener las herramientas limpias. Cuando se podan varios cipreses conviene desinfectarlas periódicamente y extremar esta precaución si aparece alguna planta con síntomas de enfermedad. De esta forma reducimos el riesgo de trasladar un problema de una planta a otra.

¿Cuándo podar los cipreses?

Los cipreses pueden podarse en diferentes momentos del año. No existe una única fecha de poda válida para todos los casos. Es más importante observar cómo está creciendo la planta y su estado vegetativo.

Conviene evitar los episodios extremos de calor y las heladas, momentos en los que la actividad de la planta puede reducirse considerablemente.

Durante el invierno también pueden podarse los cipreses, aunque es recomendable ser más prudente con la intensidad de la poda. La planta está menos activa, transpira menos y el exceso de humedad alrededor de las raíces puede convertirse en un problema si se mantiene un riego excesivo.

La frecuencia tampoco tiene por qué limitarse a una poda anual. Un ciprés puede podarse varias veces durante el año si su crecimiento lo requiere. El momento de intervenir debe determinarlo principalmente el estado de la planta y el objetivo de la poda.

Si el ciprés está debilitado, enfermo o presenta problemas radiculares, es preferible recuperar primero su estado antes de realizar una poda importante.

Primera poda y poda de formación

En los cipreses jóvenes la poda de formación puede comenzar cuando el tallo y las ramas empiezan a adquirir cierta lignificación y la planta ya permite orientar su estructura.

En el caso de Cupressus sempervirens, el objetivo a largo plazo es conseguir una estructura vertical y equilibrada favoreciendo una guía principal. Sin embargo, esto no significa que debamos eliminar desde el principio todas las posibles guías y dejar solamente una.

En plantas jóvenes puede ser conveniente mantener inicialmente más de una posibilidad y ayudar progresivamente al ciprés a definir su estructura. Si eliminamos demasiado pronto todas las alternativas y posteriormente la guía que hemos elegido tiene algún problema, la planta puede detener temporalmente su crecimiento vertical hasta desarrollar otra.

La poda de formación debe acompañar el desarrollo del ciprés, no intentar imponer desde el primer momento su estructura definitiva.

La guía también puede cortarse deliberadamente cuando queremos detener el crecimiento en altura y favorecer que el ciprés gane densidad y volumen. Cortar la guía no significa matar la planta, aunque sí modifica su forma de crecimiento y puede provocar que otros brotes compitan posteriormente por asumir esa función.

¿Cómo podar un seto de cipreses?

En un seto interesa controlar el crecimiento lateral manteniendo suficiente vegetación activa para que permanezca compacto.

Los laterales pueden recortarse de forma bastante recta. Lo importante es mantener suficiente distancia respecto al tallo principal y evitar entrar innecesariamente en madera endurecida.

Hay que tener especial cuidado en las ramas inferiores. Un corte demasiado profundo puede dejar un hueco visible que tarde mucho tiempo en cubrirse o que no llegue a cerrarse.

Cuando una rama sobresale mucho de la estructura del seto no siempre es necesario cortarla inmediatamente hasta la profundidad definitiva. Puede realizarse una primera poda algo más exterior, permitir que la zona genere nueva brotación y volver a intervenir posteriormente.

Este sistema permite ir formando el seto progresivamente utilizando la propia respuesta de la planta como referencia.

Cómo podar Cupressus sempervirens

El Cupressus sempervirens presenta una estructura de crecimiento diferente a la de otros cipreses de desarrollo más lateral.

Por nuestra experiencia, funciona bien realizar una poda escalonada. Se comienza por las ramas inferiores y se va rodeando la planta mientras se asciende progresivamente.

Los cortes no tienen por qué tener todos la misma profundidad. Hay que observar la cantidad y densidad de follaje de cada zona y decidir cuánto cortar, manteniendo vegetación activa y favoreciendo a largo plazo una guía principal.

El objetivo es acompañar su característico porte vertical y piramidal.

En ejemplares cultivados en maceta esta poda puede ser especialmente importante para mantener una estructura compacta y ordenada. Una vez establecido en el terreno y con un sistema radicular que puede desarrollarse libremente, el Cupressus sempervirens suele mantener mejor su estructura y puede necesitar menos intervención.

En estos ejemplares adultos muchas veces basta con actuar sobre ramas que se han abierto excesivamente y que ya no recuperan por sí mismas su posición. El viento, el peso de los conos e incluso las aves que se posan o nidifican en el árbol pueden contribuir a abrir determinadas ramas.

En esos casos tampoco es necesario eliminar inmediatamente toda la rama. Puede realizarse una primera corrección, observar cómo responde y volver a intervenir posteriormente si es necesario.

Cómo podar cipreses Leylandii

El ciprés Leylandii desarrolla gran parte de su crecimiento lateralmente. Para mantenerlo compacto hay que controlar las puntas de las ramas, pero no es necesario realizar continuamente cortes muy profundos.

Un recorte excesivamente superficial sobre la parte más tierna puede tener poco efecto. En cambio, entrar demasiado en madera endurecida aumenta el riesgo de que esa zona no produzca nueva brotación y aparezcan huecos.

La clave está en realizar una poda suficientemente efectiva para controlar la rama, pero permaneciendo en zonas donde todavía observemos actividad vegetativa.

¿Cuándo podar los Leylandii?

No es necesario limitar la poda del Leylandii a una única época del año.

Su rápido crecimiento puede hacer necesarias varias intervenciones. El momento adecuado dependerá de cuánto haya crecido, de la forma que queremos mantener y, sobre todo, de que la planta esté sana y en crecimiento activo.

Como con el resto de cipreses, conviene evitar episodios de calor extremo y heladas.

¿Se puede cortar la guía del Leylandii?

Sí. Cortar la guía de un Leylandii no significa que el árbol vaya a morir.

Mientras queramos que continúe creciendo verticalmente normalmente interesa conservarla. Si queremos limitar su altura, la guía puede cortarse, aunque esto modificará su desarrollo posterior y pueden aparecer nuevos brotes que compitan por convertirse en la nueva guía dominante.

También puede utilizarse el corte superior para favorecer una estructura más densa cuando el objetivo ya no es continuar aumentando la altura.

Poda de cipreses grandes, viejos o demasiado crecidos

Cuando un ciprés lleva años sin podarse y ha alcanzado un tamaño excesivo, es preferible plantear una reducción progresiva en lugar de intentar recuperar toda su forma mediante una única poda radical.

Puede realizarse una primera reducción importante en la parte superior y observar posteriormente dónde aparece nueva brotación. La respuesta de la planta nos permitirá decidir hasta dónde podemos profundizar en una segunda intervención.

Una señal práctica muy útil es observar la madera. Mientras encontremos zonas con brotes y actividad vegetativa disponemos de mayor margen. Cuando aparecen superficies completamente lisas, muy endurecidas y sin brotación joven, continuar profundizando supone aceptar que pueden quedar partes despobladas.

¿Se puede hacer una poda drástica de un ciprés?

Un ciprés puede sobrevivir a una poda fuerte. El problema no es solamente si sobrevivirá, sino si podrá volver a cubrir de vegetación la zona que hemos cortado.

Entrar profundamente en madera vieja puede dejar grandes zonas desnudas aunque el árbol continúe perfectamente vivo.

Por eso, en cipreses grandes o abandonados resulta más prudente trabajar progresivamente y utilizar la nueva brotación como referencia antes de realizar una segunda reducción.

Una poda correcta no se mide únicamente por cuánto se corta, sino por dónde se corta y por la capacidad que tiene la planta para responder posteriormente.

Cuidados después de podar un ciprés

Después de una poda importante hay que prestar atención especialmente al riego.

Al reducir considerablemente la masa foliar también disminuye la superficie de transpiración y, temporalmente, puede reducirse el consumo de agua de la planta.

Riego después de la poda

Mantener automáticamente el mismo riego que antes de una poda importante puede provocar un exceso de humedad alrededor de las raíces, especialmente en macetas o terrenos con drenaje deficiente.

Por nuestra experiencia, después de una poda considerable conviene adaptar el riego a la nueva situación, observando la humedad del terreno, las condiciones meteorológicas y la respuesta de la planta.

Un exceso continuado de humedad puede debilitar el sistema radicular y favorecer problemas relacionados con patógenos como Pythium y Phytophthora.

¿Hay que abonar después de podar?

No consideramos necesario abonar un ciprés automáticamente por el hecho de haberlo podado.

Si la planta está sana, es preferible observar primero cómo responde y evitar una fertilización innecesaria. Un exceso de abono unido a unas raíces sometidas a demasiada humedad puede terminar debilitando la planta en lugar de ayudarla.

En nuestra guía sobre cuándo y cómo abonar los cipreses explicamos con más detalle cómo adaptar la fertilización al estado de la planta.

Tampoco es necesario aplicar sistemáticamente fungicidas o productos cicatrizantes después de cada poda. Los tratamientos fitosanitarios deben responder a un problema concreto, no realizarse simplemente porque se haya podado.

Errores que hay que evitar al podar cipreses

Uno de los errores más frecuentes es realizar podas radicales sobre madera vieja esperando que posteriormente toda la superficie vuelva a cubrirse.

También conviene evitar:

  • podar intensamente una planta debilitada o enferma;
  • realizar podas importantes durante episodios de calor extremo o heladas;
  • cortar indiscriminadamente sin observar la estructura y la brotación;
  • mantener un riego excesivo después de reducir considerablemente la vegetación;
  • abonar automáticamente después de la poda sin que la planta lo necesite;
  • utilizar herramientas potencialmente contaminadas sobre diferentes plantas sin desinfectarlas.

La higiene de las herramientas cobra especial importancia cuando aparecen ramas sospechosas. Ante problemas de plagas o enfermedades de los cipreses, conviene separar y eliminar el material afectado y aumentar las precauciones antes de continuar trabajando sobre ejemplares sanos.

El ciprés Arizónica y el ciprés Limón admiten la poda cuando están sanos, aunque por nuestra experiencia conviene ser algo más prudentes que con el Leylandii. Si presentan debilitamiento o problemas radiculares, especialmente asociados a exceso de humedad, es preferible recuperar primero la planta antes de realizar una poda importante.

La regla que resume nuestra forma de trabajar es sencilla: poda selectiva, rama a rama, con cortes suficientemente efectivos pero realizados donde todavía existe movimiento de brotación. Si la planta no está sana y activa, es preferible solucionar primero el problema y podar después.

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