
El abonado adecuado ayuda a mantener la salud y el crecimiento de los cipreses, pero es importante proporcionar los nutrientes de forma equilibrada. Un exceso de fertilización no hace que un ciprés crezca mejor y puede llegar a provocar problemas.
Las necesidades dependen también de la especie, el tamaño y edad de la planta, el suelo y sus condiciones de cultivo. Por ello, antes de abonar conviene observar el estado del ciprés y no aplicar fertilizante simplemente como una rutina.
¿Qué abono necesitan los cipreses?
Los cipreses necesitan principalmente nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) para desarrollarse correctamente.
El nitrógeno participa especialmente en el crecimiento vegetativo, pero debe mantenerse en equilibrio con el fósforo y el potasio. Aumentar mucho el nitrógeno no significa conseguir un crecimiento mejor. Una dosis adecuada favorece el desarrollo normal de la planta, mientras que un exceso puede producir desequilibrios y afectar negativamente al sistema radicular.
Además de N-P-K, por nuestra experiencia con los cipreses resulta conveniente disponer de un aporte de azufre y magnesio. Los micronutrientes no suelen ser tan determinantes como en otras especies, aunque es importante mantener una disponibilidad adecuada de hierro.
Por tanto, al elegir un abono para cipreses recomendamos buscar una fertilización equilibrada antes que un producto excesivamente concentrado en un único nutriente.
¿Es mejor un abono mineral u orgánico?
Existen diferentes opciones, desde fertilizantes líquidos o granulados hasta abonos orgánicos como compost u otros materiales de origen orgánico.
Los abonos orgánicos pueden aportar nutrientes progresivamente y contribuir a mejorar las características del suelo. Su composición y la velocidad a la que los nutrientes quedan disponibles son menos precisas.
Por nuestra experiencia, nos decantamos por la eficacia de los fertilizantes minerales cuando se busca controlar con mayor precisión el equilibrio y la cantidad de nutrientes aportados.
Esto no significa que haya que utilizar más fertilizante. La clave está precisamente en aportar los nutrientes necesarios sin excederse.
El exceso de abono también puede perjudicar a los cipreses
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más fertilizante recibe un ciprés, más crecerá.
El nitrógeno favorece el crecimiento cuando se encuentra en unos niveles adecuados. Un exceso, sin embargo, puede provocar desequilibrios y perjudicar a la planta en lugar de conseguir un crecimiento sano.
Una fertilización excesiva puede afectar también al sistema radicular. Unas raíces debilitadas hacen que el ciprés sea más vulnerable frente a otros problemas.
Por nuestra experiencia, el equilibrio nutricional es mucho más importante que intentar forzar el crecimiento mediante dosis elevadas.
¿Cuándo abonar los cipreses?
La primavera, coincidiendo con el periodo de crecimiento vegetativo, es uno de los momentos en los que puede resultar más útil aportar nutrientes cuando la planta los necesita.
En cipreses jóvenes en crecimiento las necesidades pueden ser mayores que en ejemplares adultos bien establecidos. Un ciprés que presenta buen crecimiento, coloración y estado general no necesita necesariamente recibir más fertilizante porque haya llegado una determinada época del año.
También conviene evitar interpretar automáticamente un amarilleamiento, falta de vigor o zonas secas como falta de abono. Estos síntomas pueden estar relacionados con el riego, el drenaje, las raíces, plagas o enfermedades.
¿Hay que poner abono al plantar un ciprés?
En el momento de plantar un ciprés, lo prioritario es conseguir un buen establecimiento del sistema radicular.
No recomendamos colocar fertilizante mineral concentrado directamente en el fondo del hoyo ni en contacto con las raíces como norma general.
Una correcta plantación, un suelo con buen drenaje y un riego adecuado durante el establecimiento son fundamentales. Una vez que el ciprés está establecido y comienza a desarrollarse normalmente, puede valorarse la necesidad de fertilización según su crecimiento y las condiciones del suelo.
¿Cómo aplicar el abono?
La dosis y forma de aplicación dependen del fertilizante utilizado, por lo que deben respetarse las instrucciones indicadas por el fabricante.
El abono debe distribuirse correctamente y no concentrarse únicamente junto al tronco. En un ciprés establecido, el sistema radicular ocupa una superficie considerable alrededor de la planta.
Cuando corresponda según el producto utilizado, el riego posterior ayuda a incorporar los nutrientes a la zona radicular.
No recomendamos superar las dosis indicadas con el objetivo de acelerar el crecimiento.
¿Son recomendables los abonos de liberación lenta?
Los fertilizantes de liberación lenta pueden resultar útiles porque suministran nutrientes progresivamente, pero también requieren controlar correctamente la dosis.
Su velocidad de liberación puede aumentar cuando coinciden determinadas condiciones de temperatura y humedad. Con temperaturas elevadas hay que ser especialmente prudente, ya que puede liberarse una cantidad de nutrientes mayor de la prevista.
Por ello, que un fertilizante sea de liberación lenta no significa que no pueda producirse un exceso de abonado.
Abono para Cupressus sempervirens
Dentro de Cupressus sempervirens encontramos variedades como el ciprés Común o Pyramidalis, Totem y Stricta.
Por nuestra experiencia, en Cupressus sempervirens se consigue un buen equilibrio nutricional con una relación aproximada 3:2:3 entre nitrógeno, fósforo y potasio (N-P-K).
Esta cifra expresa la proporción relativa entre los tres nutrientes y no significa necesariamente que haya que comprar un fertilizante comercial etiquetado como NPK 3-2-3.
Conviene acompañar este equilibrio de un aporte de azufre y magnesio y mantener unos niveles adecuados de hierro.
No consideramos necesario establecer un abonado diferente para Común, Totem y Stricta únicamente por tratarse de variedades diferentes de Cupressus sempervirens.
Abono para ciprés Leylandii
El Leylandii es un ciprés de crecimiento rápido y responde al aporte de nutrientes cuando los necesita.
El nitrógeno participa en ese crecimiento, pero no interesa utilizar cantidades excesivas para intentar acelerarlo. Como en el resto de cipreses, la clave está en mantener el equilibrio entre los diferentes nutrientes y evitar una fertilización excesiva.
Si un Leylandii pierde vigor o presenta problemas de coloración, antes de aumentar el abonado conviene valorar también el riego, el suelo, el drenaje y el estado de las raíces.
Abono para ciprés Arizónica
El Cupressus arizonica requiere especial prudencia con la fertilización nitrogenada.
Por nuestra experiencia, conviene tener especial cuidado con el nitrógeno en forma nítrica y evitar aportes excesivos. Es preferible mantener una nutrición equilibrada que intentar forzar el crecimiento mediante dosis elevadas.
En un Arizónica adulto bien establecido, con crecimiento y coloración normales, no es necesario realizar una fertilización intensiva.
Abono para ciprés Limón o Macrocarpa
Con el ciprés Limón o Cupressus macrocarpa conviene ser especialmente prudente con los excesos de fertilización.
Una fertilización excesiva puede afectar al sistema radicular de cualquier ciprés, pero por nuestra experiencia el Macrocarpa puede mostrarse algo más sensible.
Un sistema radicular debilitado resulta además más vulnerable frente a problemas como Phytophthora. Por ello, en esta especie resulta especialmente importante evitar el exceso de abono y mantener un buen equilibrio entre nutrición, riego y drenaje.
En ejemplares cultivados en maceta también debemos tener en cuenta que el volumen de sustrato es limitado y existe mayor riesgo de acumulación de sales.
Abonado de los cipreses durante el verano
Durante el verano hay que prestar especial atención a la combinación de temperatura, humedad, riego y fertilización.
Con temperaturas elevadas algunos fertilizantes de liberación lenta pueden liberar nutrientes con mayor rapidez. Esto hace todavía más importante controlar las cantidades y evitar la acumulación excesiva de sales alrededor de las raíces.
Cuando se ha producido una acumulación de sales, especialmente en plantas cultivadas en maceta, un riego abundante ocasional puede ayudar a arrastrar parte de ellas fuera de la zona radicular, siempre que exista un drenaje adecuado.
Esto no significa mantener el suelo continuamente húmedo o encharcado. El exceso de agua alrededor de las raíces puede ocasionar otros problemas.
¿Cuál es el mejor abono para cipreses?
No existe un único fertilizante que sea el mejor para todos los cipreses y en cualquier situación.
Como criterio general, recomendamos una fertilización NPK equilibrada, acompañada de azufre y magnesio y manteniendo una disponibilidad adecuada de hierro.
A partir de ahí hay que tener en cuenta la especie y las condiciones de cultivo. En Cupressus sempervirens, por nuestra experiencia, una relación aproximada 3:2:3 entre N-P-K proporciona un buen equilibrio. Con Arizónica conviene ser especialmente prudente con el nitrógeno y con Macrocarpa prestar especial atención a los excesos de fertilización y al estado de las raíces.
La idea fundamental es sencilla: para conseguir un ciprés sano es más importante una nutrición equilibrada que aportar una gran cantidad de fertilizante.
La fertilización forma parte de los cuidados de los cipreses, pero debe considerarse junto con factores como el riego, el drenaje y el estado de las raíces.